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Taller de un aspirante

Une nuit dans Paris

Une nuit dans Paris

Una serena noche de agosto en la ciudad del amor invita a realizar un bonito y tranquilo crucero a través del río más romántico del continente, y que me perdonen los amantes del Támesis o el Danubio. Y así sucedió.

Con la reserva previamente confirmada nos dirigimos hacia el lugar de zarpado en un lugar digno de elogio como es el bello Museo de Orsay, a la orilla derecha del Senna. Consciente de la situación, uno saborea hasta el más mínimo detalle: el muelle estaba empedrardo (incluido el suelo), el agua, tan serena y firme como conocedora de su gran categoría aún desprendía luz, dado que no había anochecido. El exquisito servicio y la pausa con la que fluían aquellos minutos de ensueño fueron todo un lujo que merecía la pena degustar. La cena, tanto que desconocida, fue lenta y debidamente testada, buscando ser digno de aquél sabroso convite. El resto del viaje fue aprovechado para la charla, el oteo del magnífico paisaje, con las luces comenzando a iluminar la ciudad, divisando la catedral de Notre Dame, los muelles llenos de gente, jóvenes y no jóvenes, sendentarios y transeúntes, donde jolgorio, belleza y tranquilidad formaban parte de aquella maravillosa estampa parisina. Encontrándome dentro de un microcosmos era partícipe a la vez de la vida local en mi rol de turista, como participante en un navío que conducía a lo largo y ancho del río. Pasando a través de la Torre Eiffel ya iluminada, los campos Eliseos, la estatua de la Libertad parisina…La sensación era de privilegio absoluto, de plenitud y placer a partes iguales. La tranquilidad y la pureza de aquél ambiente nocturno, el deseo de fundirte con sus calles y edificios, la belleza de su arquitectura y la amplitud de sus espacios hacían aún más fácil la comunión con esta ciudad. La gran plaza en el museo de Leuvre, la cúpula acristalada iluminada, las estructuras conlindantes de idéntica forma  pero a menor tamaño y la sensación de poder sentarte tranquilamente a respirar la noche sin temer al tiempo ni al espacio, simplemente para dejarse impregnar de ese alma que despiertan los lugares especiales y de los cuáles París es uno de los más significativos.

Un homme hereux...

Merci, belle madame...

 

1 comentario

MaR -

París enamorada!
Yo volveré, quizá algun fín de semana!