Público 9 dic '09
Creo que la clave está en que la biología, la razón, la historia y la tecnología miran en direcciones distintas y la interrelación entre ellas ha sufrido en las dos últimas décadas un descalabro brutal.
La biología y la investigación sirve para conocer la especie humana y cuidar nuestro presente y nuestro futuro con una extraña mezcla entre una ética a veces dudosa e intereses económicos por parte de laboratorios, por poner un ejemplo. Nuestra historia ya no importa, sólo a unos pocos románticos que seguimos enamorados del conocimiento y nuestro objetivo es velar y comprender el presente y el futuro a través del pasado. Y finalmente, con la tecnología llegan todas aquellas consideraciones incomprensibles. El desarrollo pretende hacernos la vida mejor, pero ciertamente no es así. Simplemente los poseedores de los distintos monopolios intenta renovar y manejar nuestra vida para el consumo, porque ciertamente se carece de un equilibrio entre bienestar y razón. Lo considero un progreso irracional, porque dejamos atrás buenas y sanas costumbres para obtener unos beneficios que resultan innecesarios. Siempre caemos en la misma trampa, la historia se repite una y otra vez. En siglos anteriores la vida de la población venía regida por la religión, ahora por la tecnología. Es una era distinta donde sólo los héroes disfrutan y se abstraen de todas aquellas historias de un futuro más cómodo, eso sí, a través de internet, pantallas planas, etc... El ser humano es contradictorio por naturaleza, y es cierto, la evolución es contradictoria.
Un saludo.
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