Joan Antoni Samaranch
Juan Antonio Samaranch Torelló, también llamado en ocasiones Joan Antoni Samaranch i Torelló según la grafía catalana (Barcelona, 17 de julio de 1920 - 21 de abril de 2010), fue un empresario y político español. En 1991 le fue concedido el título de marqués de Samaranch. Entre 1980 y 2001 presidió el Comité Olímpico Internacional.
Este emblemático personaje de la cultura y la sociedad catalana y española ha supuesto para la ciudad de Barcelona, su ciudad natal, mucho más de lo que ella le ha podido ofrecer. Diplomado en estudios mercantiles pronto se hizo un hueco en la política barcelonesa demostrando una habilidad y una inteligencia acompañada de practicidad dignas de admirar dada la situación política del momento. Fue ascendiendo gracias a su ambición hasta presidir durante veinte años el comité olímpico internacional (COI), el organismo que rige y dirige las competiciones internacionales de la mayor parte de los deportes practicados a nivel mundial y tiene todo el mérito del mundo por la forma en que lo dirigió, sin ninguna polémica, con liderazgo, con mano izquierda, ayudado de sus asesores y siempre buscando la mejora y la promoción del deporte a nivel mundial.
La imagen que más me ha quedado grabada en mi circuito límbico es la del nombramiento de Barcelona como sede de los JJOO de 1992 un ya pasado octubre de 1988. No es que lo viviera en directo este nombramiento sino que ha supuesto el mayor hito en la historia de la ciudad condal. Este nombramiento supuso para la ciudad la oportunidad de modernizar y promocionar la ciudad tras la grave crisis económica post-transición que vivió el Estado Español. A la renovación de las infraestructuras (puerto, accesos periféricos, aeropuerto, instalaciones deportivas...) se suman la espectacular puesta en escena de una ciudad que se convirtió a partir de aquél momento y ha confirmado con el tiempo en un referente mundial a nivel turístico, económico, político y deportivo. Es por ello que podemos decir sin dudar ni un ápice que Joan Antoni le ha regalado a la ciudad la posibilidad de encontrarse ahora en el lugar privilegiado, ya que mucha parte de culpa del ya lejano nombramiento lo tiene sin duda él. A él se lo debemos y por ello y mucho más debe ser recordado. Y es que además fue un presidente que promovió el deporte como forma de vida, como fuente de educación y como método de salud. Identificó el deporte a la vida y consiguió unir a pueblos enteros y bajo la bandera de las olimpiadas ha vinculado los sinónimos de convivencia, respeto, competición y mejora individual y colectiva a través de la práctica deportiva.
Desde aquí todo mi agradecimiento por sus lecciones y por la gran profesionalidad y personalidad que profesó, se trata de todo un ejemplo a seguir gracias a su ambición, su sentido común y también su sentido de globalidad.
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