El fĂștbol hecho Historia
Los aficionados al buen fútbol tenemos la suerte de estar viviendo la mejor época futbolística de la historia de este deporte. El equipo responsable de ello es el F.C.Barcelona que con sus 112 años de historia se ha convertido en el conjunto más brillante del último lustro tanto por datos objetivos como por datos subjetivos que son a su vez basados en conceptos futbolísticos.
Todo comenzó el verano de 2003 con la llegada de Joan Laporta a la presidencia del club y la promesa de fichar a David Beckham. Afortunadamente no fue este sino el que estaba llamado a ser el mejor jugador del mundo: el brasileño Ronaldinho Gaúcho. Con él empezó la fantasía pese a la falta de títulos y al año siguiente apareció Messi para coger el relevo años más tarde. Durante esta etapa en la que el holandés Frank Rijkard fue el director de orquestre el Barcelona volvió a ganar títulos y consiguió lo más importante: la segonda Copa de Europa de su historia. El equipo jugaba de maravilla y sobresalían jugadores como Puyol, Márquez, Deco, Jiuly, Eto’o o el mismísimo Ronaldinho. Pero en su quinta temporada la motivación y la ilusión no parecían la misma y el equipo no pareció tan seguro de sí mismo y perdió la Liga de manera incomprensible cuando lo tenía todo a favor. Hubieron elecciones y el señor Laporta las volvió a ganar. Contrató a un símbolo del barcelonismo como Josep Guardiola para que cogiera las riendas del equipo en su primera andadura como técnico de un equipo profesional pese a haber ascendido al filial de Tercera División hasta Segonda División B en la temporada anterior. La plantilla sufrió cambios destacando las salidas de Ronaldinho al Milan y de Deco al Chelsea; Eto’o, otro de los descartos, se quedó finalmente en el equipo. Y bendita fue su presencia ya que fue clave en las siguientes dos temporadas.
La primera temporada de Guardiola fue un auténtico éxito consiguiendo todos los títulos en disputa incluyendo Liga, Champions y Copa del Rey, siendo el primer equipo español que había alcanzado este hito. En este año destacaron Yayá Touré, Eto’o, Xavi y Valdés, con el capitán Puyol como principal escudo ayudado por el recién llegado a casa Piqué. Sin olvidar al gran Andrés Iniesta que en la vuelta de semifinales nos regaló el gol de su vida (que más adelante volverá a lograr) dando en el tiempo añadido la clasificación para la final de Roma contra el Manchester United. No recuerdo haber celebrado tanto un gol en mi vida. La segunda temporada comenzó como acabó la anterior y las dos supercopas fueron ganadas siguiendo así la senda de la perfección. Quedaba un objetivo que convertiría al equipo en caso de ganarlo en único ya que nadie en la historia había ganado todos los titulos en disputa durante una sola temporada; el mundialito de clubs. Fue aquí donde Messi se consagró y donde Pedrito se convertió en Don Pedro por haber marcado en todas las competiciones, siendo a su vez el único jugador de la historia en lograrlo. Lo cierto que el fútbol de Guardiola era rápido, ordenado, fantasioso y delirante incluso. Los rivales se rendían a la evidencia y su competitividad no hacía sino exprimir al máximo las cualidades individuales y colectivas del equipo. Ese mismo año volvió a ser campeón de Liga pero en la vuelta de semifinales de la Copa de Europa la suerte les dio la espalda y no consiguieron pasar a la deseada final de Madrid. El equipo maduraba y crecía, pero con pocos cambios. Aquella temporada habían llegado el ucraniano Chygrinski y el sueco Ibrahimovic; ambos no cuajaron y acabaron siendo vendidos al mismo país que los trajo: Ucraina e Italia respectivamente. La tercera temporada fue la de Villa y Mascherano, los refuerzos de lujo. El año de la aparición de un fabuloso Thiago, este cuarto año ya consolidado en el primer equipo e hijo del magnífico mediocentro brasileño Mazinho. Messi lleva dos años consecutivos ganando el balón de oro así que imagínense lo importante que ha sido para el Barcelona tener a un jugador con esas prestacions goleadoras y de creación en el grupo. Un hombre sobresalío por encima de todos ellos por el mérito que le otorgo a Xavi Hernández la calidad del engranaje ofensivo del equipo. A punto estuvo de ganar el Balón de Oro, merecidísimo porque además había logrado el Mundial con España, pero Messi aquél año Bota de Oro y más vistoso en su juego, le impidió de ser el tercer jugador español en lograr ese trofeo.
Nos encontramos en esta cuarta temporada otra vez habiendo ganado las dos supercopas en disputa contra R. Madrid y Oporto; dos finales duras después de una deficiente pretemporada. Ya ha comenzado la Liga, en este caso contra el Villarreal de Garrido y el Barcelona ha vuelto a sorprender. Vimos al recién llegado Cesc que ya es alma fundamental en el equipo y Alexis que consiguió marcar su primer gol como azulgrana. Pero es que vuelvo a encumbrar a Thiago con un gol y dos asistencias. Un jugador que me recuerda a Iniesta y Ronaldinho, con la elegancia del primero y la chispa del segundo. Un regalo para el fútbol y es que este Barcelona realiza una oda al deporte, por su belleza, por su efectividad, por enseñarnos el camino que lleva al éxito basado en el trabajo y en la inteligencia de mover las piezas correctas en cada momento. Porque Guardiola se está convirtiendo en un genio y el responsable principal de lo que aprendemos y de lo que disfrutamos viendo esos partidos que hacen que uno intente leer el partido y piense una y otra vez: “Es que lo hacen todo bien, pobre rival…”. Sencillamente de ensueño.
Y por todo ello, por los títulos, por la actitud, pero sobretodo por la filosofía futbolística que practican cada semana que este equipo será recordado por la circulación de balón, las ayudas, los desmarques y la intensidad en las transiciones. El fútbol elevado a teoría, ascendido a la condición arte, por lo que desprende, por lo que representa.