La paradoja de los porqués
Me dispongo a hablarles sobre una cuestión que por cotidiana que parezca no deja de tener muchos componentes de elevada dificultad. Se trata de comprender nuestro presente, ya sea a nivel individual o al de una comunidad más o menos extensa.
Bien sabido es que todas las acciones, las nuestras y las del resto de nuestro vecinos, amigos y extraños tienen una consecuencia más o menos immediata en nuestro entorno. Estas reacciones a posteriori conforman la ley de acción reacción social y la podemos observar diariamente. Esta concatenación, estos sucesos, tejen una red a veces invisible que conforma la realidad tangible de nuestro entorno y que tan sólo con reflexión y sobretodo con una gran dosis de retrospección podríamos comprender de forma más o menos lógica. Este es el llamado devenir de los acontecimientos. Nuestras elecciones tendrán cierto efecto propio y también externo, que a su vez, puede motivar unas reacciones y no otras acotando de forma casi definitiva ciertos movimientos, como si de un juego de ajedrez tridimensional jugado por el cosmos se tratara.
Por poner un ejemplo partamos de dos realidades estatales totalmente distintas como son Gran Bretaña y España. Si quisiéramos ir a buscar las razones de por qué un país tiene una política concreta, un tipo de alimentación, una renda per cápita o un grado de éxito a nivel educativo distinto, deberíamos estudiar la Historia de forma exahustiva. Alguna respuesta sería más asequible que otra, es cierto, pero todas tiene un rasgo común: nunca son definitivas. El porqué ocurre esto, y nunca mejor dicho, es que siempre podemos abordar un nuevo ámbito como posible influencia para este desarrollo. Una respuesta nos podrá satisfacer, pero siempre nos abrirá las puertas de una nueva pregunta que nos empuje a seguir indagando. Y es que la realidad, al igual que la Historia, forman un complejo juego de multilateralidad pasmosa. Esto nos hace cada vez más ignorantes, pero este azar, en muchas ocasiones, aporta a la vida una dosis de magia impalpable que nos hace quizás, algo más libres.
Una vez más, gracias.
0 comentarios