Psicoanálisis de un sueño
Sueño: Me encuentro en una especie de parque muy grande pero con comedores parecido a un restaurante con gente conocida pero “desconocida”. Al rato me encuentro en una habitación con una mujer que aparece como X, a la que hay que bañar, lo cual yo me niego porque está su yerno, el hombre del tiempo de tv3 que se parece a un familiar marido de mi prima. La mujer aparece sentada en una silla y al yo negarme a lavarla porque no quería “aprender” como mi hermano a poner cafés, se lanza de cabeza hacia la ducha y salgo corriendo a pedir ayuda. Aparecen unos niños y voy a otra habitación donde está su yerno duchándose. Sale mojado y vamos hacia la habitación…
Relación: Ayer estuve en la casa de Y, donde habían algunos niños. Su madre era mayor y aparecía el tema de bañar a mayores en la conversación. Me negaba a bañarla porque no era cuestión mía. Vi la foto de “el marido” unas décimas de segundo por la noche. El niño de 1 año se cayó de la silla y Z lo sujetó con un pie, de donde se quejaba la mujer cuando cayó a la ducha. Muchas habitaciones juntas me confunde y una especie de casa de colonias o parque muy grande también, pese a que estuve pensando en la residencia donde estaría viviendo el mes de julio en Madrid.
Desde hace algunos años despertó en mi el interés por el significado de los sueños y su relación inseparable con el subconsciente, morada de nuestras nociones más existenciales e íntimas. Aún recuerdo aquél libro que en mi casa regalaron a mi hermano que estaba relacionado directamente con esta cuestión. Yo era pequeño, pero igualmente lo ojeaba de vez en cuando.
Por este motivo cada vez que recuerdo un sueño intento describirlo y relacionarlo con el día anterior, ya sean acciones o pensamientos, porque siempre nacen de ello. Es curioso ver como la mente juega con los recuerdos, manipula y transforma unas imágenes formadas en nuestro cerebro. Lo más interesante es que en contadas ocasiones podemos encontrar respuesta a la pregunta de “por qué” o “qué hay detrás”. Otra hipótesis podría ser que la mente, el preconsciente continuara trabajando de la misma manera que lo hace durante la vigilia y dependiendo de las circunstancias de nuestro sueño o descanso, lográramos acordarnos de lo pensado durante la noche. De la misma manera que retenemos de manera distinta las vivencias durante la vigilia dependiendo del grado de concentración o atención que prestemos al proceso en cuestión.
La imagen pertenece al cuadro “El sueño” del genio Salvador Dalí (Figueres 1904 – ídem 1986). Y como no podía ser de otra manera no quiero cerrar el blog sin recordar a uno de los científicos más trascendentes del pasado s. XX: Sigmund Freud (Moravia 1856 – Londres 1939), por su gran trayectoria, su teoría sobre los estratos de la mente y su incidencia sobre los procesos mentales ocultos y sus manifestaciones inconscientes tanto en el sueño como en la vigilia.
Un saludo,
Heram.